INFLUENCIA DE LA ILUSTRACIÓN EN LOS ANTECEDENTES DEL PENSAMIENTO EDUCATIVO LATINOAMERICANO

Latinoamérica ha sufrido una serie de cambios suscitados desde la llegada de los europeos. Subyacentes de la combinación de elementos culturales aportados, (aunque también pudiera decirse que fueron en gran medida forzados), desde Europa hacia los nativos americanos y viceversa.
Obligados o no, necesarios o forjados, sin duda otorgaron a la América Latina una particular identidad, que con el correr de los años ha tomado su propio cauce, su propio destino. Destino configurado luego, desde sus propias entrañas, con la mayor intencionalidad posible, por parte de sus actores, de asignarle a esta tierra, sus naciones, su gente, sus ciudades y pueblos, un aliento original, único, característico, partiendo desde su propia nomenclatura, y considerando este principio como elemento orientador para su identidad educativa, cultural y social.
Desde entonces la cultura latinoamericana ha estado en constante evolución y conformación, en atención a las dinámicas sociales y culturales que sin duda, influyen de manera directa e indirecta en su autoconcepción. Situada la educación como proceso social, se perfila en el sentido de la evolución política y cultural. Las sociedades americanas no escapan de las constantes transformaciones que se devienen con el avance del conocimiento.
Ahora bien, el propósito de estas líneas consiste en hacer un análisis general de la influencia de la Ilustración en los antecedentes de la educación en Latinoamérica. Situación que disipará las dudas respecto a su propia naturaleza, permitiendo comprenderla con una visión amplia, desde su génesis, es decir, conocer los orígenes de nuestra educación para observar el horizonte con más claridad, con un nivel de comprensión crítico y sistémico.
Abordar la evolución de la educación, en función del análisis de las ideas e influencias que ha originado la Ilustración, dirige nuestro interés a contemplarla, específicamente desde finales del siglo XVII, cuando en Inglaterra como Francia, se comienzan a caldear concepciones de transcender, las circunstancias culturales dado el arraigo e influencia monárquica y eclesiástica dirigidas con un profundo control de la sociedad, yaciendo determinante, mantener la ignorancia como común denominador de las masas con el fin de imponer la tiranía y el poder que hasta ese entonces ostentaban.
Cuando se habla de la Ilustración se trata de todas aquellas tendencias en el pensamiento y la literatura en Europa, antecedente ineluctable para la Revolución Francesa, luego extendida hacia la América durante el siglo XVIII. Estas ideas surgieron resultado del convencimiento de que se emergía de siglos de oscuridad e ignorancia a una nueva edad iluminada por la razón, el conocimiento científico y la humanidad. Despertando del letargo obligado por las instituciones dominantes: Monarquía e Iglesia
Las ideas, la filosofía, la ciencia, en general, Las Luces, estaban representadas por el ideario de diversos personajes de trascendencia reconocida, cuyos aportes sirven de impulso fundamentando las emociones vividas en aquellos momentos, resultado de la opresión, injusticia y explotación.
Ya desde mediados del siglo XVII, René Descartes, aporta a la humanidad sus grandes avances en el campo de la matemática, la geometría y la física, considerado por consiguiente como el padre de la filosofía moderna. Ideó el método cartesiano a partir de su profunda racionalización llegando a su más célebre principio cogito, ergo sum “pienso luego existo”. Demostrando la importancia de la consciencia en la generación del conocimiento.
Por su parte el filósofo holandés Baruch Spinoza, quien se destaca por su crítica al racionalismo, siguiendo los estudios de Descartes. Ofreció un valioso aporte respecto a la concepción de Dios, demostrando ser un exponente del panteísmo. Ideas que permitieron la deconstrucción del pensamiento influenciado por la iglesia que se elevaba como irrefutable.
D´alembert junto a Diderot, ofrecen un avance significativo al componer, la Enciclopedia, obra emblemática para el momento, permite disipar las nieblas de la ignorancia al aportar una completa y argumentada serie de volúmenes con ideas basadas principalmente, en la racionalidad como fundamento del conocimiento libre de la manipulación e influencia de la monarquía y la escolástica.
Gottfried Leibniz, junto a los dos autores antes mencionados, fundamentaron los grandes aportes filosóficos de su época, en vista del interés por el uso de la razón para la generación del conocimiento.
En momentos en que se eleva la importancia de la razón, el Empirismo planteado por John Locke, hizo hincapié en la importancia de la experiencia sensorial para la creación del conocimiento, oponiéndose a la especulación intuitiva o a la deducción.
Pierre Bayle, ofrece por su parte, el racionalismo, corriente que dominaría el panorama intelectual durante el siglo XVIII. Sus escritos contraponen las ideas supersticiosas aupadas por el clero, situación que altera las creencias religiosas del momento.
La filosofía política ejerció una repercusión dentro del siglo de las luces, es allí donde tenemos a Montesquieu quien promovió la idea de la separación de los poderes para el bienestar de las repúblicas. Junto a Thomas Hoobes como el mayor exponente en este ámbito. Éste último, señalaba que las personas deben someterse a la supremacía del Estado por cuanto es necesario para la convivencia social.
Para el filósofo francés Jean Antoine Condorcet, la atención hacia los más desposeídos, en especial las mujeres, resalta la importancia de mantener una serie de principios que se entienden como derechos humanos. Su influencia se dirige hacia el ámbito político, y más específicamente al educativo. Consideraba la Ilustración un proceso de mundanización de la razón, de la difusión del saber y de la toma de conciencia crítica cada vez más amplia.
Ahora bien, resultaría incompleta nuestra intención, de comprender a través del análisis, la influencia ejercida por las ideas de todos aquellos que iluminados por nuevos horizontes, progreso y conocimiento forjaron el baluarte de las Luces. Personajes determinantes e influyentes, tal es el caso de Rousseau, quien ejerció una influencia notoria y significativa, al punto de llegar a considerarla trascendental, en vista de la amplitud de sus concepciones de política y educación.
En su obra maestra Emilio, esboza una concepción nueva de la educación. Expone pues, la importancia de la expresión ante la represión. Contemplando métodos de enseñanza más permisivos, dejando de lado la noción del niño como un adulto miniatura, optando por el de un ser con características y potenciales a explotar. Su filosofía se cimienta en la libertad como elemento formador, partiendo su idea de que la naturaleza es buena y que el niño debe aprender por sí mismo en ella, distingue que el niño aprenda a hacer las cosas, que tenga motivos para hacerlas por sí mismo.
Igualmente de Rousseau, recibimos el legado filosófico político expuesto en su obra Contrato Social. En ella se vislumbra la importancia otorgada a la democracia como instrumento de las sociedades. Él argumenta que el poder que rige a la sociedad es la voluntad general que mira por el bien común de todos los ciudadanos.
El pensamiento y filosofía de este francés está enclavado en las corrientes políticas y sociales de las naciones desde entonces, particularmente en Venezuela, su legado se manifiesta en la Constitución, en las Líneas Generales del Plan de desarrollo Económico y social de la Nación (2007-2013). Ideas que inspiraron a Bolívar cuando, desde el Congreso de Angostura, se pronuncia al afirmar que se ha de procurar por parte del Estado la mayor suma de felicidad posible para los ciudadanos.
Benjamín Franklin, personaje crucial en la independencia de los Estados Unidos, aportando sus ideas como estadista, aspecto que eleva su participación en dicho proceso, y luego su contribución a la educación estuvo expresada en la fundación de la biblioteca de Filadelfia. Primera en biblioteca pública en Norteamérica, además de ello, se contempla la fundación de la academia de Filadelfia, llamándose luego Universidad de Pensilvania.
También la obra filosófica de Inmanuel Kant, filósofo alemán que se considera como el más influyente pensador de la era moderna. Su obra, desarrollada por otros como Friederich Hegel, establece los cimientos para el pensamiento de Karl Marx, desarrollador del método dialéctico. Su legado atrajo a otros grandes como Voltaire y Benito Jerónimo Feijoo. Voltaire influyó considerablemente en la percepción política instaurada para su época, ya que por ser un escritor reconocido por su particularidad satírica, popularizó la ciencia y filosofía de entonces. Reconociéndose su constante relación con escritores y monarcas de toda Europa.
Entre tanto, Feijoo fue un representante del siglo de Luces en España, aportando a la nación Ibérica el desarrollo de las nuevas ideas de pedagogía ilustrada, accionar que llega hasta los dominios españoles de América.
Claro está, el estímulo del legado filosófico, educativo, social y político ha sido modificado y ampliado meticulosamente, en función de arraigar la esencia misma del conocimiento germinado de la razón. No obstante el legado expuesto a partir de las Luces, está presente en la actualidad, en el desarrollo pedagógico y educativo de las naciones surgidas desde entonces. Son diversos los cambios vivenciados por las sociedades humanas, la especialización, la academia, la universalización del conocimiento y el comedimiento de los derechos humanos consolidados como principios inalienables del contexto social.
En general, cuando se considera la influencia de la Ilustración en los antecedentes del pensamiento educativo latinoamericano, resulta ineluctable considerar los momentos sociales desde entonces y la manera en que estos influyen en la determinación de los pueblos y naciones. La educación y la tradición cultural es un remanente de las acciones e ideas emprendidas desde los hombres y cuyo destino resulta ser el hombre mismo. Nuestra evolución educativa se remonta a las ideas emancipadoras del conocimiento humano, figuradas a través de las diferentes reformas educativas, pero que sin lugar a dudas representan los principios filosóficos del siglo de las Luces. Nuestros pensadores más contemporáneos, entre los que se destacan Simón Rodríguez, Freire, Figueroa, Martí, parten de las concepciones filosóficas de aquellos grandes representantes de la Ilustración, ampliadas estas ideas, se entretejen alineando las bases del pensamiento contemporáneo educativo, por supuesto, con la marca distintiva de sus aportes, ideas y análisis críticos, pero en el fondo: la esencia aparentemente inmutable.

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